Ciberacoso: La Nueva Cara del Acoso Escolar

Cada vez más adolescentes tienen acceso a una computadora o a un teléfono inteligente. Desafortunadamente, el estar conectados no está libre de riesgos para los adolescentes (ni los adultos, ni los niños). En 2017 en México, el 16.8%1 de la población entre 12 y 59 años que utiliza internet sufrió algún tipo de ciberacoso. Los adolescentes y los jóvenes son los más expuestos: 1 de cada 51 usuarios entre 12 y 29 años han sido víctimas de algún tipo de ciberacoso.
¿Qué es el ciberacoso?
El ciberacoso (o cyberbullying, o acoso cibernético) se define como el uso de palabras dañinas y acciones dentro de un ambiente digital, incluyendo redes sociales, apps, email, foros en internet, y videojuegos en línea. Es diferente del acoso (bullying) tradicional en las siguientes maneras:
Puede ser anónimo.
Puede pasar en donde sea, cuando sea.
Es más fácil que se disemine (“hacerse viral”).
Puede pasar desapercibido ante padres y maestros.
Algunos ejemplos de ciberacoso son:
Postear comentarios groseros, hirientes, avergonzantes o rumores de alguna persona.
Decirle a una persona que se haga daño.
Hacer amenazas.
Usar una identidad falsa para recibir o postear información privada de una persona.
Postear comentarios malos o hirientes acerca de la raza, religión o etnicidad de una persona.
Crear un sitio web malo o hiriente acerca de una persona.
Amenazar con hacer pública la información personal de alguien, así como cuentas de redes sociales o datos privados.
¿Cuál es el impacto del ciberacoso?
El ciberacoso no es un “pasatiempo inofensivo” de la juventud de hoy. Por el contrario, puede provocar problemas académicos, incluyendo el ausentismo escolar, dejar la escuela y dificultad para concentrarse en clase. También puede provocar conflictos mentales, físicos y abuso de sustancias. Además, hay investigaciones que sugieren que el ciberacoso puede tener más efectos emocionales negativos que el acoso tradicional.
¿Cómo saber si un niño o adolescente está sufriendo ciberacoso?
Puede ser que los niños que son víctima de ciberacoso no quieran decirles a sus padres porque se sienten avergonzados, o temerosos de perder sus privilegios digitales. Sin embargo, existen signos que pueden indicar si un niño está siendo víctima de ciberacoso. Algunos de estos comportamientos pueden ser:
Apariencia nerviosa o triste durante o después de usar un dispositivo digital.
Alejarse de los demás y ausentarse de sus actividades diarias.
Batallar con las tareas escolares o evitar acudir a la escuela.
Cambios en el humor, comportamiento, sueño, o apetito.
Evitar conversaciones acerca de sus actividades digitales.
¿Qué se puede hacer para conocer las actividades digitales de un niño o adolescente?
Se puede cuidar las actividades digitales de un niño o adolescente monitoreando y guiando un comportamiento digital positivo. Aquí algunas sugerencias:
Hablar acerca de la importancia de ser respetuoso en línea y explicar la manera en la que los mensajes negativos pueden afectar a otros.
Preguntar acerca de los mensajes que está leyendo, mandando y recibiendo.
Hablar de cómo esos mensajes lo hacen sentir.
Ser un modelo positivo. Mantener un comportamiento positivo en redes sociales.
Hablar acerca de los efectos dañinos del ciberacoso y de que siempre se puede buscar ayuda y apoyo si alguna vez se es víctima de ciberacoso.
¿Qué hacer si alguien está sufriendo ciberacoso?
Si un niño o adolescente está sufriendo ciberacoso, hay algunos consejos que pueden ser de ayuda:
NO amenazar con quitarle el dispositivo. Si eso se hace, el niño o adolescente puede no volver a ser abierto acerca de situaciones de ciberacoso en el futuro.
NO responder o reenviar el mensaje.
Guardar los mensajes como evidencia.
Reportarlos:
Al proveedor de servicios de internet, si el ciberacoso viola los términos de servicio del sitio digital.
A las autoridades, si el mensaje involucra violencia, amenazas o acoso o tiene significado sexual.
A la escuela, para que estén al tanto de la situación y puedan ayudar a monitorear la situación.
Bloquear al acosador.
Hablar del tema.
Buscar apoyo para los involucrados.
Consulte a su médico
Fuente/Agencias
